Hasta luego Eugenio Devera Silva Upata te recordará por siempre
En un día nubloso, triste, aunque con fresco clima, los restos mortales del doctor Eugenio Devera fueron llevados a su reposo final en el cementerio de San Lorenzo de Upata.
Grandes muestras de dolor hubo en esta oportunidad de parte de su esposa, sus hijos, hermanas y demás familiares, quienes no entendían el por qué de esta premutara partida del gordo Devera Silva.
El amigo Eugenio, siempre jovial, sincero, callado, no dado a los gritos, de carácter apacible, buen abogado, excelente en la solidaridad al prójimo, con una brillante hoja de servicio como especialista en el derecho agrario, en el tema de la tenencia de la tierra, muy dado a la asistencia oportuna a los más necesitados de las zonas rurales.
Eugenio tenía mucho que dar en su nuevo cargo como director de Catastro de la Alcaldía de Piar, donde apenas estuvo 15 días preparando lo que estamos seguro iba a ser una excelente labor para ayudar a ordenar el espinoso asunto de la propiedad municipal inmobialiaria, particularmente en lo relativo a la necesaria entrega de los títulos correspondientes a las familias upatantes de contar con esta legalización de sus tierras, una vieja deuda social de la Municipalidad con sus habitantes más necesitados.
Eugenio apenas visualizó, apenas rozó ese legado de papeles, oficios, proyectos a medio andar y propuestas que estaban en la mesa de la oficina de catastro de la Alcaldía.
Una mala jugada del destino, aún en proceso de investigación por parte de las autoridades del CICPC, lo condujo a este final inesperado, en circunstancias dolorosas no sólo para su familia más cercana, sino para todo el colectivo piarense que tanto le admiraba su don de gente, su tranquilidad y su facilidad para hacer amigos, a pesar de su naturaleza un tanto introvertida o más bien diríamos apacible, que por cierto jamás le restó firmeza a su andar como padre, como esposo, como padre, como profesional del derecho y como ser humano excepcional.
Recordamos de Eugenio aquellos tiempos en que lo veíamos en la Iglesia Parroquial de Upata, en labores de monaguillo o asistente, colaborador, presto al saludo y la conversación amena, lo recordamos en su andar diario por la calle Ayacucho como colaborador de su familia paterna los De Grazia y Pietri, en las labores comerciales de la panadería Central y en las travesuras y tertulias propias de nuestra juventud.
Jamás olvidaremos que era de los pocos upatenses por los predios de la UCV en Caracas allá por los pasillos de la Facultad de Derecho, Humanidades, Economía y la Tierra de Nadie, Arquitectura, por donde nos veíamos con cierta frecuencia para hablar o recordar a nuestra Upata siempre presente.
Fue en la década de los 80 cuando coincidiamos también con otros paisanos como Ramón Eligio Ojeda estudiante de Geografía, con el silencioso Ascanio estudiante de ingeniería, con el Chipi Prada también en Derecho, con nuestro compañero del Tavera Edwin Lezama estudiante de Farmacia, con la colega periodista Tahití García, con el también para entonces estudiante de periodismo Ezequiel Suárez, entre otros que se nos escapan.
Eugenio no merecía este desenlace tan doloroso ni este duro golpe del destino, porque hubiesemos querido como epílogo de su tránsito vital un episodio menos traumático, un deceso menos mediático, más silencioso y apacible, como era él.
En la tarde del miércoles 17 de diciembre en la despedida del amigo, se le rindieron homenajes muy sentidos. Fue llevado hasta su hogar materno en la calle El Calvario de Hueco Lindo, allí los Bomberos Municipales de Piar le hicieron parada de honor, igual en la puerta del Cementerio de Upata en San Lorenzo, donde los Policias Municipales le hicieron el pasillo de respeto.
En ese mismo sitio sus amigos y familiares escucharon los mensajes de despedida, primero el recordatorio a cargo del locutor Jorge Camacho, después se leyeron los considerandos y acuerdos del Partido Socialista Unido de Venezuela PSUV a cargo de la diputada Marchán, de los Profesionales y Técnicos del PSUV, del Concejo y la Alcaldía de Piar.
Momentos de unión de la población upatense que en un bloque de hermandad y pesar colectivo estuvo allí en ese camposanto rindiéndole su último tributo al amigo Eugenio, quien más allá de las diferencias políticas, de la controvesia partidista y del tono elevado de nuestra democracia polarizada, nos acercó a la fraternidad y la concordia que a pesar de todo jamás hemos perdido los upatenses.
Lamentamos eso sí la ausencia de nuestros hermanos de la prensa regional, de las corresponsalías, hasta del colega Miguel Bellorín director de Relaciones Interinstitucionales de Piar, quienes así como tuvieron prestos para informar y divulgar fotografías tan duras sobre aquella tragedia o suceso de la muerte de Eugenio al caer cuatro pisos en la Alcaldía de Piar, bien pudieron acercarse hasta el Cementerio para reseñar tan bonito acto de despedida y homenaje al amigo y abogado Eugenio Devera.
Nuevamente Paz a sus Restos. Consuelo para los Suyos. Y que su recuerdo esté siempre con nosotros, orientándonos en el duro camino de seguir construyendo esta patria buena, justa, de todos.



