Otra Vez los Zamuros Y otra vez el Estado Infractor a propósito de las Perreras de la Muerte en Ciudad Guayana
Perrera en ciudad guayana

www.nytimes.com/2007/08/13/world/americas/13venezuela.htm...
Hay grandes perdedores y tragedias en estos días recientes de Guayana. Nos conmocionó la pérdida de vidas inocentes, trabajadores, jóvenes, madres, adultos mayores y hasta niños, en el mortal accidente del Puente Caroní, el que une a San Félix con Puerto Ordaz en la ruta hacia el Cachamay. Esta tragedia aunque tiene mucho de casual por el sitio donde ocurrió, precisamente al lado de una de las defensas del puente que no poseen las barandas metálicas, que han sido sustraídas por los amigos de lo ajeno, también tiene mucho de predecible, porque voces se han levantado para denunciar, mil veces, que esas camionetas mal llamadas perreras eran bombas de tiempo, porque no cumplen normas de seguridad y no le ofrecen a los pasajeros condiciones de confort y garantía a su integridad física al momento de sufrir fallas mecánicas. La tragedia anunciada ocurrió y de qué forma, precisamente en el bendito puente. El saldo lamentable y tétrico, se habla de 19 personas involucradas, 18 de éstas pasajeros y el conductor, de los cuales apenas cuatro sobreviven porque iban literalmente agarrados en los estribos y cayeron al pavimento ante de que la camioneta chocara contra el puente y se fuera al fondo del río.
Son 15 venezolanos, guayaneses, que engrosan la lista trágica en un fin de semana en que hubo accidentes de tránsito por toda nuestra geografía, un muerto en la vía Upata El Manteco y otros tres en la autopista Upata San Félix… Lo lamentable es que en el caso de la camioneta perrera la unidad que debía llevar como máximo 10 pasajeros transportaba a 18, nada más y nada menos que un sobrepeso de media tonelada, que puede explicar el colapso del sistema de suspensión, ejes, neumáticos o dirección del vehículo…
Las autoridades por supuesto tienen su cuota de responsabilidad y la han asumido. La Alcaldía por no haber eliminado de raíz ese cáncer llamado las perreras en Ciudad Guayana, las cuales duplican su capacidad de transporte de pasajeros con el consabido cuento de que la demanda es enorme y hay que llevar a la gente a su destino a como dé lugar y porque obviamente eso significa mayores ingresos para los transportistas. Por no establecer en la ciudad puntos de control para que estos vehículos no puedan transitar en las avenidas, corredores viales y puentes con exceso de pasajeros. También porque los controles de calidad, las supervisiones mecánicas a las unidades ya no se realiza o simplemente no se ejecuta con la severidad requerida. La Gobernación ha hecho un esfuerzo conjunto con Fontur, y la misma Alcaldía para incrementar el parque automotor de unidades de transporte disponibles y la cantidad de puestos en modernas unidades, pero al parecer el rezago, el atraso, es tan gigantesco, que las perreras siguen estando presentes como prestadoras del servicio…
Nadie se imaginaba en su sano juicio que un accidente de esta magnitud iba a suceder en Guayana, ahora que hay menos perreras que antes, y que precisamente el sitio del encuentro fatal iba a ser precisamente el puente Caroní, porque de haber ocurrido en otro sitio quizá el saldo no hubiese sido tan terrible… Menos que al ocurrir el desperfecto el vehículo prácticamente iba a girar a la derecha y chocar de frente contra la defensa, lo que aceleró el colapso de esta estructura y el salto al vacío de esta unidad. Pero esas son las circunstancias dolorosas de la vida y hoy decenas de familias lloran a sus muertos…
Mientras tanto en la acera del frente de la inmoralidad y la soberbia política, los zamuros de la Causa R, de Primero Justicia, Copei, adecos y neoadecos, celebrando la tragedia como ocasión propicia para demostrar y denunciar que esta tragedia es culpa del chavismo y del PSUV y del Gobernador y el Alcalde y de todo lo que huela a Chávez… Politizar esta tragedia, convertirla en comparsa de sus estrategias demagógicas es lo peor que pueden hacer, porque en situaciones tan difíciles los políticos deben más bien conservar la calma, ser proactivos, prudentes y serenos en sus reacciones, porque de seguir por este camino de críticas desaforadas culpando de criminales a nuestros gobernantes no vamos a solucionar este difícil y complejo problema del transporte ni le vamos devolver la vida a los fallecidos y la tranquilidad a sus familiares… Paz a los restos de estos guayaneses y ojalá que esta tragedia nos una en la búsqueda de soluciones definitivas a esta problemática y ojalá que las perreras dejen de existir como alternativa de transporte para el pueblo y sean sustituidas por unidades autobuseras más seguras… Que así sea…



