Saludos y Mucho Afecto a las Mujeres Sobre todo a las aguerridas forjadoras de la Patria Nueva

Desde este pequeño espacio de opinión e información nos solidarizamos con las mujeres en su día. Saludos, abrazos y sobre todo mucho afecto a estas inseparables compañeras de lucha, en este prodigioso reto por transformar al mundo en un sitio más justo donde vivir todos con dignidad.
La mujer es la guía espiritual esencial de nuestra existencia y compañera eterna de nuestro tránsito cotidiano por este universo lleno de dilemas y complejidades.
Su condición maternal las eleva muy por encima del género masculino y de allí que en esta proceso de cambio ellas, las hermosas mujeres de Venezuela, Guayana y Upata, tengan sobre sus hombros la difícil responsabilidad de ser las auténticas líderes de este esfuerzo colectivo por un mejor país, lo que demuestran a diario mediante su participación, compromiso, responsabilidad y energía constante, incansable y militante.

Esta fortaleza y constancia femenina debe impulsarlas a seguir luchando sin desmayo por sus reivindicaciones, por el respeto a la maternidad, para que cese la violencia física y psicológica de género, especialmente el maltrato, la violencia, también para que exista en Venezuela una verdadera igualdad de oportunidades y no sigan siendo utilizadas como objetos sexuales y para desterrar cualquier tipo de discriminación, explotación laboral y hostigamiento contra la mujer, tareas en la cuales por cierto está comprometido el proceso socialista y revolucionario que tiene en el Presidente Chávez a su auténtico líder.
Día de reflexión, día de reencuentro, día de esperanza, día de sentimientos positivos es este 8 de Marzo, cuando todas ellas sin importar su condición económica, social, cultural, deben sentirse copartícipes de este presente crucial que nos irá abriendo caminos para un mañana más grato para nuestros hijos.
Saludos y Besos Mujeres del Mundo...
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ARTÍCULO DE OPINION DEDICADO A LA MUJER EN SU DÍA
Hace 99 años fue declarado el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, tras propuesta realizada por Clara Zetkin ante el Congreso de Mujeres Socialistas en Copenhague; cumpliéndose a su vez 98 años desde la primera vez que se llevó a cabo ésta celebración.
El origen de ésta fecha ha sido cuestionado por diversas razones; sin embargo lo que no puede negarse ni objetarse es que el 8 de marzo está íntimamente vinculado a las luchas del movimiento obrero internacional; y que como fuese señalado por la propia Clara Zetkin, es un día para la “interrelación con todas las cuestiones femeninas, conforme al enfoque socialista”; cuestión hoy hecha a un lado por el carácter comercial que las clases dominantes han logrado imprimirle a tan importante celebración.
El Día de la Mujer Trabajadora, contextualizando el momento histórico en el que fue propuesto, tenía como objetivo fundamental la movilización de las mujeres a favor de la conquista de su derecho al voto, es evidente que casi 100 años más tarde ha diversificado su razón de ser, en la medida que el sistema económico dominante ha diversificado también sus formas de explotación.
Hoy por hoy, es necesario retomar el 8 de marzo como una fecha que pertenece al Movimiento revolucionario vinculado al Socialismo.
Y es que el 8 de marzo es un día para la agitación de los sectores femeninos en el que se incentive la organización para la conquista de nuestras luchas y reivindicaciones concretas. Es una fecha para el análisis de las condiciones de explotación y opresión a las que venimos siendo sometidas las mujeres en ésta sociedad jerarquizada, donde predomina la propiedad privada sobre los medios de producción.
Desmontar y arrebatar de las manos de la burguesía ésta celebración, que ha sido deformada como un día para el consumo en el que se hace alarde de nuestra discriminación y explotación, debe ser un objetivo para el movimiento de mujeres, pues para nosotras se trata de combatir dos sistemas que se sostienen sobre nuestra opresión, y no de exacerbar lo que nos mantiene oprimidas.
Para los sectores populares retomar el Día Internacional de la Mujer “TRABAJADORA”, es y deber ser, un punto de honor, no sólo para reivindicar la memoria de las mártires y heroínas de la clase obrera y trabajadora, forjadoras de los derechos y actuales condiciones donde se desenvuelve la mujer de hoy, pues las conquistas que ahora vemos con naturalidad costaron en la historia reciente, la vida y sacrificio de muchas mujeres, que ni siquiera han quedado en las páginas de la historia. Sino que además es un elemento clave para imprimirle a la lucha femenina el carácter de clase que requiere para elevar cualitativamente su impacto real en los sectores populares y en el resto de la sociedad.
El Día de la Mujer Trabajadora sólo tiene sentido, si las mujeres pobres nos organizamos y luchamos por construir una sociedad distinta. Es absurdo desde todo punto de vista, celebrar una fecha para y por el “tener”, una fecha para la vejación, que sea la antítesis de la verdadera esencia que hizo nacer un día tan significativo como éste.
En la sociedad capitalista, todo es mercancía y las mujeres podemos dar fe de ello, por lo tanto y con más razón debe comprenderse, lo que para la ideología dominante significa banalizar una fecha que puede ser una vía o herramienta que permita socavar sus bases.
En el Día de la Mujer Trabajadora hay un sin número de elementos que nombrar y por los cuales las mujeres debemos luchar, sin embargo, más allá de eso, se requiere de un paso anterior y definitivo para concretar y avanzar en la conquista de tales reivindicaciones, y es que sin la organización que nos permita la movilización, no habrá concientización suficiente para enfrentar el monstruo que nos adversa.





