A paso de morrocoyes proyectos habitacionales de Upata


Nos produce pena y malestar la mala costumbre de los organismos oficiales encargados de promover y financiar la construcción de viviendas para los habitantes de Upata. Nos produce rabia que en los años de gestión de nuestro Presidente Chávez no hayamos tenido la suerte de ver inaugurada en el tiempo justo y con todos sus servicios, los proyectos nuevos que se han comenzado para solventar la problemática de vivienda de Piar.
Con más pena que gloria se terminó el proyecto de Terrazas de La Armonía, el primero, luego de un polémico movimiento de tierra en un sector de Upata donde jamás se debió autorizar la construcción de viviendas, urbanismo que posee fallas evidentes en materia de cloacas y que no previó un área para uso comunal.
En Manuel Piar, aprovechando la existencia de servicios, fue quizás donde tuvimos la suerte de contar con viviendas culminadas y entregadas sin mayores traumas, luego de superados pequeños retardos y conflictos. Sin embargo, jamás hubo inauguración oficial de este complejo de viviendas, lo que delata ausencia de promoción institucional o inexistente política comunicacional, para dar a conocer lo bueno de la gestión del presidente Chávez.
Ahora en los últimos cuatro años se nos vino la pava y la desidia. Se comenzó con recursos nacionales el proyecto de la urbanización Canaima, quedó a medio construir su urbanismo, sus calles sin asfalto, con fallas eléctricas y con amenazas constantes de invasión.
Los Rosales al lado de La Loma comenzó rápido, al poco tiempo las casas fueron paralizadas, sin techo, sin servicios, sin calles, sin entrada, sin luz, sin nada, surgieron allí graves conflictos laborales y es sin duda la guinda del pastel de la ineficacia de los operadores de la política nacional de vivienda y de la asociación civil beneficiada con el proyecto.
Los Rosales Country, al lado de Coviaguard, se nos antojó la más organizada y comenzó con buenos augurios. Pero al cabo de dos años sobrevino la hecatombe de la desidia, las casas al parecer casi al 100 por ciento, no tienen luz, no hay acometida de aguas, ni de cloacas, ni acceso, ni aceras, sobrevino la amenaza de invasión, muchos asociados tuvieron que meterse a la brava en las viviendas para cuidarlas de los invasores y no se extrañen que comiencen a desmantelarla o a convertirla en un sector desorganizado y caótico.
Las casas del proyecto del magisterio upatense ubicado en la vía a Sabanetica, van por el mismo camino, allí está pendiente un trabajo de tierra para protección de las viviendas y la carretera, también el ritmo de construcción es lento y penoso, surgen a ratos problemas con los obreros que las construyen y está pendiente que por lo menos el Ipasme le inyecte más recursos para lograr a corto plazo inaugurar su primera etapa.
Sería deseable que no se repita la experiencia de las primeras casas de los maestros y docentes, las que construyó el Ipasme en la ruta a Laguna Larga, al lado de La Loma, y que en vez de una ocupación lenta, progresiva, a saltos y sin inauguración oficial, el proyecto se culmine satisfactoriamente y sin traumas.
El mensaje evidente en todo este asunto de la política del Estado en materia de vivienda y hábitat es que la cantidad de recursos invertidos en Upata, si sumamos el aporte de la Vivienda Rural, las ya construidas por la Alcaldía en convenio con las autoridades nacionales y las que están pendiente por parte de la Gobernación, ha sido cuantiosa y demostrativa de que el Estado sí ha tenido la intención de ejecutar en nuestro municipio un plan progresivo e inédito de construcción de viviendas para los sectores de escasos recursos.
Son decenas de miles de millones de bolívares viejos en más de 900 unidades habitacionales, de las cuales se encuentran culminadas unas 400 mientras que otras 500 están pendientes, según nos dijo un funcionario vinculado al sector.
La piedra de tranca para el éxito de este macroplan de viviendas en Upata desde el 2000 hasta la fecha, ha sido que los recursos financieros terminan agotándose, se los roban, los desvían, los trámites burocráticos se los consumen, hay que redimensionar proyectos y para colmo los costos de urbanismo, servicios, vialidad, no contemplados de manera sistemática, no tomados en cuenta a la hora de los cálculos, provocan estos retardos, que contradicen la excelente buena intención del Gobierno Nacional de Chávez.
A pesar de todo hay tiempo y dinero para terminar lo ya empezado, viene una mejora en lo relativo a la capacidad eléctrica de la ciudad de Upata y se está esperando que mejore también la capacidad del acueducto local, cuando se culmine la instalación de una nueva tubería principal desde la Planta Santa Rosa al Tanque de Monserrat. Así que a trabajar.



